Valeska Fuentes – Huevo frito
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Lo cotidiano
Cada mañana, un gesto simple se volvía ritual. Hoy ese ritual es memoria.
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Cuadro de la artista Valeska Fuentes titulado «Huevo frito», acrílico sobre papel y medidas 29,7 x 42 cm.
Mi padre cocinaba con amor.
En cada plato dejaba una parte de sí, sin saber que algún día esos sabores se convertirían en recuerdos. El huevo frito, el mote con huesillos, la cazuela y la empanada son alimentos sencillos, cotidianos, pero para mí contienen mucho más que sabor: contienen momentos, aromas, reuniones, cuidado y memoria. El fondo se apaga en gris porque mi padre ya no está. Pero cada plato conserva su color intacto, porque ahí sigue vivo: en el recuerdo, en la memoria, cada vez que lo vuelvo a comer. Meraki habla de aquello que hacemos poniendo el alma. Mi padre dejó su alma en la comida. Yo hoy dejo mis recuerdos en el arte. Estas obras son mi manera de volver a sentarme a esa mesa, de recuperar por un instante esos momentos y de transformar la ausencia en memoria. Porque algunas personas se van, pero hay amores que siguen viviendo en los sabores que recordamos.
“Hay recuerdos que no se olvidan porque también tienen sabor.”
Valeska Fuentes es una artista visual chilena cuya obra nace de la memoria, los afectos y aquellos pequeños momentos cotidianos que, con el paso del tiempo, adquieren un significado profundo.
Su trabajo explora la relación entre los objetos sencillos de la vida diaria y las emociones que estos son capaces de despertar. A través de la pintura y una mirada íntima sobre lo cotidiano, transforma recuerdos personales en imágenes que buscan conectar con experiencias universales: la familia, la ausencia, el amor, la nostalgia y aquello que permanece en nosotros incluso cuando las personas ya no están.
Una parte importante de su propuesta artística surge desde la figura de su padre, quien cocinaba con amor y dejó parte de sí mismo en los recuerdos asociados a la comida. Platos aparentemente simples —un huevo frito, un mote con huesillos, una cazuela de vacuno o una empanada— se convierten en símbolos de presencia, cariño y memoria.
En esta serie aparece el concepto Meraki, palabra de origen griego que representa hacer algo poniendo en ello una parte de uno mismo, con amor, dedicación y alma. Para Valeska, Meraki representa precisamente aquello que su padre dejó en cada preparación: una parte de él que continúa viva en los recuerdos.
Su obra invita a detenerse frente a lo sencillo y descubrir que muchas veces aquello que parece cotidiano es justamente lo que guarda nuestras historias más importantes.
“Porque a veces no recordamos exactamente el momento, pero sí recordamos cómo nos hizo sentir.”
| Dimensiones | 29,7 × 42 cm |
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| Detalle | Acrílico sobre papel |



